El perdón es un asunto complicado. Nos redime si lo otorgamos, nos libera del rencor que carcome.

Alguna vez leí que, para perdonar realmente, debes hacerlo de corazón, regalándole a la persona que te ofendió aquello que te quitó: la tranquilidad, la confianza, el amor, el dinero, el objeto de un robo, la salud…

Pero el perdón no otorgado es un auténtico veneno para el alma. Éste es un tema frecuente en las novelas de Paulo Coelho. Es algo que puede llevarnos desde una constante tortura interna, hasta el ansia homicida, como le sucede al atormentado protagonista de El vencedor está solo”, dispuesto a todo, como una fiera herida, para castigar a una mujer que una vez lo amó, y lo abandonó.

                En esa bella novela que es Las Valkirias, Coelho nos expone ante otro tipo de perdón: el perdón a uno mismo, quizás el más difícil de otorgar. ¿Cómo darnos lo que nos quitamos? Recuperándolo o, cuando menos, procurando no volver a perderlo. En una mina abandonada, en medio de la oscuridad, enfrentado a sus más negros recuerdos, el personaje de Paulo comprende que debe perdonarse y, además, hacer una promesa: Nunca, por ninguna circunstancia, volver a levantar la mano en contra de sí mismo.

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Una respuesta a

  1. Me gustaría ser libre y perdonar! pero cuesta y mi segunda mente siempre me traiciona

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